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Agenda Baja Edad Media
El reino de Pamplona a partir del siglo XII comienza a ser llamado Reino de Navarra.
Constituido en base al derecho pirenaico y no al romano, concebía al rey como un primus inter pares, primero entre iguales. Por ello, el rey para ejercer como tal, debía jurar el fuero ante los señores, que se lo tomaban con la fórmula “nosotros que de uno en uno somos tanto como vos y todos juntos más que vos... “. Los navarros habían organizado su reino en base a los antiguos señoríos, que no tenían un carácter feudal, sino administrativo, aunque en algunos casos se habían conservado los linajes de los antiguos possesores vascorromanos. El territorio se gobernaba mediante tenencias, que en principio no eran cargos hereditarios, aunque en la practica solían recaer en los miembros de una misma familia, en el caso de la Llanada en la de los Gebara. Este sistema era a la vez la fuerza y la debilidad del estado navarro. El año 1200 los castellanos invaden y se anexionan la parte occidental del reino de Navarra, llevando la frontera a su situación actual entre Nafarroa y Araba. Para ello se apoyan en los señores, con la promesa de hacer hereditarios y jurisdiccionales sus señoríos, con lo que se implanta el feudalismo entre los navarros occidentales, que pasan a ser llamados vascongados o simplemente vascos.
Para fortalecer la frontera, Alfonso X otorga en 1256 fuero de villa a Agurain, como hace con otros lugares, concentrándose en la nueva villa amurallada, a la que llama Salvatierra, la población de los alrededores.
El año 1336, los descendientes de aquellos señores que habían trocado la integridad del reino pirenaico por la feudalización de sus privilegios, consideran más conveniente para sus intereses ceder al rey sus derechos jurisdiccionales, consistentes fundamentalmente en el ejercicio de la justicia y la recaudación de tributos, a cambio de su exoneración del deber de la defensa del reino a sus expensas y la posibilidad de residir en las villas y ejercer en ellas actividades hasta entonces vedadas como el comercio, or supuesto sin renunciar a sus propiedades en los antiguos señoríos. Es lo que se ha dado en llamar la “Voluntaria Entrega”.
Algunos de estos señores rurales trasladan su residencia a Salvatierra, como los Luzkando, que en adelante pasaran a apellidarse Salvatierra.
Sin embargo, la asimilación de los alaveses por Castilla no fue cosa fácil. En 1351 el señor de Gebara, Beltrán Vélez de Gebara, se proclama vasallo del rey de Navarra. Fruto de ello, guerreros alaveses y guipuzcoanos, vinculados al linaje de los Gebara, combatieron, entre 1353 y 1362, en el contexto de la Guerra de los Cien Años, en las tropas de Carlos II de Navarra, aliado del rey de Inglaterra, en Gascogne y Normandía, contra el rey de Francia Carlos V.
En 1366 entra en la Península por Cataluña Enrique de Trastámara, hermano bastardo del rey de Castilla Pedro I, a quien disputa el trono. Con el apoyo de los reyes de Francia y Aragón, se proclama rey en Calahorrra, llegando hasta Sevilla y expulsando a Pedro I, quien se refugia en Aquitania, protegido por Eduardo de Gales, el Príncipe Negro. Éste,
al frente de un ejército de ingleses, gascones, navarros y castellanos leales a Pedro I, entra en Navarra en 1367, pasa por Salvatierra y llega a Vitoria. Los vitorianos retornan a la soberanía navarra sin mayores complicaciones. Dejando protegidos estos territorios, el Príncipe Negro pasa a Viana por Santa Cruz de Kanpezu, conquista Logroño y entre Navarrete y Nájera, vence de manera apabullante a sus enemigos. Pedro I es repuesto en el trono y Enrique huye a Francia. Navarra recupera el oriente de Gipuzkoa, Araba y parte de La Rioja, incluida la ciudad de Logroño. Los Gebara, que mientras Enrique de Trastámara parecía vencedor habían cambiado de bando, vuelven entonces al reconocimiento de Carlos II de Navarra. Sin embargo, cuando en 1369 Enrique de Trastámara y el francés Bertrand du Guesclin contraatacan, venciendo en Montiel a Pedro I, a quien apresan y asesinan, Beltrán Vélez de Gebara se presenta en Salvatierra con sus huestes, donde es acogido como navarro, y una vez tras sus muros se vuelve contra la guarnición, apoderándose de la villa en nombre del rey usurpador de Castilla. Obviamente fue despojado de todas sus posesiones en Navarra, pero el Trastámara le compensó donándole el rico señorío de Salinas de Léniz, Leinz Gatzaga.
Los siglos XIV y XV fueron duros para Agurain, no sólo por estos acontecimientos, sino también por la epidemia de peste sufrida en 1343, así como por la inestabilidad creada por la política de los Trástamara de sostener su poder apoyándose en sectores de la nobleza, enfrentándolos a otros. Consecuencia de ello son las luchas de bandos, uno de los cuales, el de los gamboínos, enemigos de los oñazinos, estará encabezado por los Gebara, siempre amenazando al rey de Castilla con su proclividad a Navarra.
En este contexto, en 1382, el rey de Castilla, Juan I, entrega a los Ayala el señorío de la villa de Salvatierra. Más tarde, en 1491, Isabel de Castilla otorgará al señor de Salvatierra, Pedro López de Ayala, el título de conde.
