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Barrios Antiguos Extramuros
Se conoce la existencia de cuatro eras o arrabales a extramuros a comienzos del siglo XVI, que en 1520 fueron incendiados por el Conde de Salvatierra. En ellos habitaban los labradores y se realizaba la trilla, de ahí su nombre de Eras, y se almacenaba la paja, para evitar el riesgo de incendios en la villa. En ellos también estaban los molinos, que en el siglo XVI eran dos, de propiedad municipal, denominados Molino de Santa María y Molino de San Juan. El primero de ellos se transformó posteriormente en una fábrica de harinas, actualmente residencia de los Padres Claretianos, del segundo todavía se conserva el edificio.
La base económica de estos barrios era el cultivo de trigo, cebada, avena, habas, aholva y patatas, aunque en ellos también se realizaban otras actividades como la artesanía. De esta forma convivían y se complementaban la Agurain de intramuros y la de extramuros, la urbana y la rural, en una distinción que ha llegado prácticamente hasta nuestros días. Después del incendio de la Villa en 1564, muchos habitantes de intramuros se trasladaron a estas Eras, habilitándose una parte de los almacenes como viviendas.
Estas Eras experimentaron un notable desarrollo durante los siglos XVIII y XIX, conociéndose numerosas solicitudes al Ayuntamiento para la construcción y rehabilitación de diferentes edificios. Gracias a estos documentos, se sabe que el terreno de las eras y el espacio de trillar eran del Ayuntamiento. Actualmente, las únicas eras que mantienen más o menos su estructura original son las de San Jorge y Santa María.
Las Eras de San Jorge se ubican cercanas a la iglesia de Santa María, y se extienden desde esta parroquia hacia el oeste. Muchas de las familias que residen en este barrio se han dedicado hasta la actualidad a labores agropecuarias. La arquitectura de sus edificios antiguos es típicamente agrícola. Las fachadas de las viviendas más antiguas conservan una puerta de entrada al zaguán y a las cuadras en la planta baja, y a la altura del primer piso una para el pajar. Generalmente, los dormitorios se ubican en la parte trasera, donde reciben la luz solar por la tarde. Esta es la zona de Agurain que conserva un aspecto más rural.
Las Eras de Santa María, también conocidas como Eras de la Madura, se encuentran al este de la iglesia de Santa María, lindando con el curso del rio Zadorra, la palabra vasca Madura, Padura o Fadura, significa en castellano “Vega”. Es un conjunto de caseríos y viviendads unifamiliares, que conserva en gran medida una apariencia rural. Muchos de sus vecinos aún se dedican a la agricultura. Este barrio se encuentra junto a los terrenos para el cultivo, para lo cual muchos vecinos poseen almacenes agrícolas.
Las Eras de San Juan se extienden a partir de la parroquia de San Juan hacia el sureste, y al oeste limita con el barrio de las Eras de San Martín. La actividad de sus vecinos ha sido históricamente la agricultura. Gracias al río que surca este barrio, del que salía un canal para el molino, muchas casas poseían terrenos con huertos. Río, canal y molino impulsaron diversas actividades económicas en el siglo XX. En el año 1910 se construyó una central eléctrica, en el año 1924 inició sus actividades la Panadería Salvaterrana, en 1933 se fundó una serrería mecánica y seguidamente vieron la luz nievas iniciativas industriales, como una fábrica de curtidos y otras dos serrerías. A mediados del siglo XX este barrio se había convertido en el centro de servicios y negocios de Salvatierra, con entidades bancarias y distintas oficinas y despachos particulares y oficiales. Hay que decir que hasta épocas recientes entre este barrio y el Casco Histórico pasaba la NI, por lo que también se abrieron garajes, talleres y restaurantes. Actualmente tan sólo las antiguas casas agrícolas situadas en los límites con la carretera a Opakua y a Estella mantienen en su estado primitivo.
El barrio de Eras de San Martín se encuentra en la zona sudoeste de Salvatierra-Agurain, limitando con las Eras de San Juan. Hasta mediados del siglo XX, las familias que los poblaban eran agricultoras. Uno de los personajes más relevantes del barrio era el molinero. El Molino de San Juan funcionaba gracias al canal del que se ha hablado antes, que llenaba una presa donde se acumulaba el agua que luego se conducía al cubo del molino, moviendo sus piedras. Ha desaparecido el cauce que canalizaba el agua, y la presa lindante con la carretera a Zuazo fue rellenada y hoy en día es un estacionamiento de vehículos. Sin embargo, aún se conserva el molino con la casa, y junto a ella una característica casa agrícola con la era, un almacén y gran número de huertas. Por lo demás, poco queda del antiguo barrio agrícola, la concentración de la urbanización residencial en esta zona es tal que constituye el núcleo más poblado de la Villa.
