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Cerámica Alavesa
La firma Cerámica Alavesa fue creada en 1912 en Salvatierra por Dimas Ugarte Merino, su cuñado Vidal Sanz Echevarría y un pequeño grupo de familiares y amigos. Dimas era un salvaterrano emprendedor que, entre otras sociedades, fundó Cementos Porland de Olazti, empresa indirectamente surgida por la fábrica de harinas que tenía en Araia su padre Eduardo Ugarte Urigoitia. La Cerámica desde su inicio se dedicó a la fabricación de azulejos y tras unos años como director de la misma, a Dimas le sucedió su hijo José Ugarte Berraondo.
José Ugarte, Pepe, fue un gran ceramista formado en Francia, profesor de su especialidad en Barcelona y desempeño el cargo de director de la Cerámica hasta su cierre en los años 40 debido, principalmente, a la dificultad de importar material para los esmaltes. Después de varios años en los que la Cerámica estuvo improductiva, la empresa pasó a la familia Álvaro Estornell, oriunda de Onda (Castellón), uno de cuyos miembros ya había trabajado en ella anteriormente.
Pepe Ugarte, “UGA” como firmaba, era un artista caprichoso, con una desahogada situación económica, por lo que su obra no es muy numerosa, sin perjuicio de que los azulejos artísticos de la Cerámica saliesen o pasasen por sus manos, así como otras piezas propiedad, hoy en día, de amigos o de familiares.
Le recuerdo en mis vacaciones estivales junto a Obdulio López De Uralde, a quien, con frecuencia, había tenido que ir a rescatar a media mañana de la fonda, en una gran mesa, sobre los azulejos de primera cocción, llamados “bizcochos”, dibujando Obdulio una especie de cordoncitos de barro, más o menos como el plomo de las vidrieras, para delimitar las zonas a rellenar con esmalte y concretar con mi tío los colores que éste debía obtener.
Un buen muestrario de las actividades de la Cerámica se encuentra en la casa que tenía mi abuela Doña Carmen UGARTE en la calle Mayor, en buena parte también diseñada por Obdulio y realizado por “UGA”, en especial la planta baja con suelos y paredes de azulejos, en la que destacan el salón, un estanque con angelotes y ranas como fuentes de agua, y un pequeño jardín, tan recogido que parece un patio andaluz. También son de destacar la escalera, el comedor con cuadros de José Arrúe y “UGA”, el cuarto de estar y el baño que muestran una excelente exposición de todo lo anterior.
(Testimonio de Vidal Sanz Yrazu Ugarte, recuerdos de sus vivencias y conversaciones con sus mayores)
