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Agenda El siglo XX
Después de la finalización de la Segunda Guerra Carlista, la economía se fue recuperando lentamente. Una nueva forma de ingresos fue la sobreexplotación forestal de la Parzonería.
En 1885 una epidemia de cólera afectó la Villa, causando la suspensión de cualquier tipo de festejos, excepto la Feria de Ganado, que se pospuso hasta noviembre.
En este fin del siglo XIX se comenzaron a introducir innovaciones tecnológicas de la época, como los primeros instalaciones de alumbrado de las calles y de la red de abastecimiento de agua potable.
El siglo XX trae importantes cambios a Agurain. Mentalizados por el espíritu higienista iniciado en el siglo anterior, comienzan los cambios determinantes que introducen a la Villa en la modernidad. Uno de los más importantes fue la sustitución en el año 1902 de los faroles de aceite por otros eléctricos, que se completa en el año 1912 toda la villa.
Otro hecho destacable fue la traída de agua hasta la Villa de intramuros. Al margen de las casas señoriales que poseían sus propios pozos, se habían traído conducciones, mediante tuberías de hierro, hasta fuentes, abrevaderos y lavaderos. Algunas de estas fuentes, son las de la Plaza de San Juan, la de la Plaza Santa María y la de los Caños. Sin embargo, la mayor transformación experimentada por Salvatierra-Agurain en este siglo, ha sido la implantación de fábricas que conviven con la agricultura. Esto fue motivado por la mecanización de anteriores oficios artesanales como las tejerías industriales y la harinera.
En 1932, el espacio fuera de la muralla apenas estaba ocupado, a excepción de las eras de San Juan, San Martín, San Jorge y Santa María. Intramuros, la calle Zapatari, la calle Carnicería y los alrededores de la iglesia Santa María eran los menos poblados.
En julio de 1936, se produce una sublevación contra el gobierno de la II República española, protagonizado por importantes sectores del ejército, con el apoyo de la oligarquía y los partidos derechistas. Los miembros del consistorio de Agurain de ideas republicanas son destituidos. Comienza un período, consolidado en 1939 con la victoria sobre los republicanos, representado por el gobierno dictatorial del general Franco, apoyado por los militares y la oligarquía, que se caracteriza por las amenazas, detenciones, multas y destierros para los sospechosos de oposición al régimen. La represión no se limita sólo a los aspectos políticos, sino también a los culturales, persiguiéndose cualquier manifestación de la cultura vasca, incluida la lengua.
A partir de la segunda mitad del siglo XX, tras el cambio de la política económica del Régimen Franquista, se produce el fin de su aislamiento internacional y una rápida industrialización, que alcanza también a Salvatierra. El sector metalúrgico fue el mayoritario, atrayendo inmigrantes de Gipuzkoa y Navarra, así como de distintas zonas de España. Esto implicó el crecimiento de la villa, formándose nuevos barrios por la zona sur, ya que las industrias se ubicaron por esa zona dada su proximidad al ferrocarril.
Tras la muerte del dictador, el 20 de noviembre de 1975, los sectores políticos franquistas, forzados por las ansias de cambio de una nueva generación y por la presión internacional, no tienen más remedio que iniciar unos tímidos cambios hacia un sistema democrático, que poco a poco se irán consolidando, aunque aún quedan cuestiones por resolver.
