Su profesión fue la de carpintero y ebanista, pero además demostró su afición por la música y el txistu, así como un gran interés por conocer el folklore y la historia de la Villa. Se dedicó al estudio del folklore y a la etnografía vasca, realizando numerosos estudios, especialmente de la zona de Salvatierra, dentro del grupo de estudios de don José Miguel Barandiaran.
Publicó numerosos artículos en varias revistas y, a partir de su jubilación, comenzó a recoger datos etnográficos recopilados en el libro Salvatierra-Agurain, Destellos de un siglo de historia. Asimismo colaboró en la elaboración del Atlas Etnográfico de Vasconia.