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La Edad Moderna
Los años entre 1564 y 1794, fueron de calma en lo que respecta a acontecimientos políticos y bélicos.
Por ello, aunque a finales del siglo XVI y sobre todo en el XVII, hubo una crisis económica que perjudicó a toda Europa y que influyó en la recuperación económica y demográfica de la Villa, la época fue de relativa prosperidad. Con el asedio del Conde al municipio y el posterior incendio, el sistema defensivo quedó muy dañado. Por eso, a lo largo de este siglo se produjeron numerosas reformas para su continuidad y para adaptarlo a los avances armamentísticos de la época. En este sentido se dictaron normas para que los vecinos no sustrajeran sillares ni otros materiales de la muralla para la reconstrucción de las casas. En el año 1747 el antigua foso se encontraba muy deteriorado, por lo que se procedió a allanar todo el perímetro de la muralla con el fin de mejorar los accesos a la Villa. Además, la construcción de viviendas adosadas a los muros de la muralla, eliminando así el paso de ronda, fue otro factor que contribuyó a la reducción de su carácter defensivo. En el siglo XVIII, la muralla era más un medio para controlar las entradas y salidas de la villa, facilitando así el cobro de tributos, llamados portazgos, por el tráfico de mercancías.
En la Edad Moderna se impulsaron las administraciones locales, por lo que la burocratización de las mismas comenzó a ser más compleja. Esto motiva la creación de nuevos edificios y la modificación de organismos y diversas cuestiones públicas a cargo del Ayuntamiento, como conventos, centros educativos, sanidad, parques, etc.
El fin de la Edad Moderna se sitúa entre nosotros a finales del siglo XVIII con la invasión de los republicanos franceses en 1794, en la llamada guerra de la Convención.
