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Agenda Las Murallas
Las murallas rodean prácticamente todo el Casco Histórico.
De la primitiva construcción no se conserva ningún dato, sin embargo, en el año 1259 existe una referencia en una carta de Alfonso X en la que exime a Salvatierra-Agurain del pago de portazgos en todo su reino, con el fin de cercar y poblar más la Villa. Posteriormente, en 1270, manda reconstruir las murallas con el fin de crear gran fortaleza y abortar los intentos navarros de recuperar el territorio.
En 1521, durante el asedio del último Conde de Salvatierra, las murallas sufrieron muchos daños que fueron reparados por el rey Carlos I. Y como recompensa por haber luchado contra su Señor a favor del Rey otorgó a la Villa el título de Leal.
El año 1564 fue una fecha fatídica para la Villa, pues un enorme incendio arrasó gran parte de la misma. Por ello, muchos vecinos de Salvatierra-Agurain utilizaron los materiales de las murallas para reconstruir sus viviendas, lo que dañó gravemente la estructura de la fortaleza. Unos años después, en 1592, Felipe II repara los daños de la muralla de Salvatierra.
Posteriormente, durante la primera guerra carlista (1833-1839), se extrajo una gran cantidad de piedras de las murallas para reforzar las defensas del Castillo de Guevara.
Actualmente las murallas continúan en pie, aunque reformadas y por debajo de su altura inicial. En el paseo de la zona este se puede observar gran parte de la muralla en su estado primitivo, otros sectores forman parte de los muros de las iglesias. En este paseo también se distinguen parte de lo que fueron los torreones defensivos. En cambio, en el paseo oeste, la estructura amurallada no se conserva en tan buen estado
El trazado de su perímetro tiene una longitud en torno a los 1500 metros. Cada 30 metros se levantan torreones o cubos rectangulares muy sólidos. La muralla se construyó sobre la roca madre. El alzado del perímetro estaba definido por dos niveles, el del muro y el de los torreones, más altos. Hay datos en los que se indica que los torreones que señalaban la puerta de Santa María sobrepasaban los 22 metros. A comienzos del siglo XVIII, la altura de la muralla rondaba los 10 metros y se estaba igualando la altura entre el muro y los torreones. El grosor de la muralla rondaba los 2 metros, como se puede observar en la Casa nº1 de la Plaza San Juan.
El remate de la muralla era almenado. Por su parte superior transcurría el paseo de ronda, que hoy únicamente se puede apreciar en las iglesias. En un principio no existían construcciones anexas a la muralla, sin embargo, al perder su función defensiva y para ampliar la superficie útil de intramuros, se empezó a edificar aprovechando sus muros como un paño de la casa.
La existencia de un foso que bordeara el perímetro de la muralla es un elemento del que no se ha hallado documentación. Sin embargo hay indicios de la existencia de un foso lleno de agua en 1290 y que se mantuvo hasta el siglo XVIII. Se cree que un foso natural pudo bordear el Casco Histórico ya que existen diversos arroyos cercanos a este emplazamiento, sin embargo, en la zona oeste el foso pudo ser excavado. En este lado se ubicaba el foso defensivo siguiendo un cauce que iba desde el molino de San Juan hasta el de Santa María. Además, para salvar los accesos por este foso se construyeron puentes levadizos en los portales de: San Juan, Andraiturri o San Sebastián, Rosario o Ula, Santa María y Madura.
Las murallas se abrían mediante siete puertas por las que se accedía a los barrios de extramuros. Los accesos más importantes eran en el sur el Portal del Rey o de San Juan, que se derribó en 1841, y en el norte la Puerta de Santa María, protegida por la iglesia-fortaleza del mismo nombre y por el palacio de los Ayala, con dos torreones situados en los laterales, en uno de los cuales se situaba el campanario de la iglesia.
El portal de San Juan estaba reforzado por un torreón del que se tiene conocimiento en el año 1564 con motivo de su reparación. El acceso se situaba junto al torreón, y encima de la puerta pudo hallarse un escudo. En 1594 hay datos del mal estado de la torre y debido a la falta de recursos, su reparación no se lleva a cabo hasta 1597, igualándose en altura a la muralla. Existen otras reparaciones hasta su desaparición en el siglo XIX.
Las otras cinco puertas eran más pequeñas, se ubicaban tanto al este como al oeste y tenían al lado un torreón. En la zona este se encontraban, de norte a sur, el Portal de la Madura, la Puerta de la Carnicería o Portalico y el Portal Chiquito; en la parte oeste, la Puerta de Ula o del Rosario y la Puerta de San Sebastián o de Andraiturri, conocida con este nombre a partir del siglo XVI. La puerta de la Carnicería o Portalico crea un cantón, llamado luego de Lope de Larrea, que atraviesa las tres calles principales del Casco Antiguo, llegando hasta el portal de San Sebastián, Andraiturri o Aniturri. El portal de la Madura también cortaba estas tres calles llegando hasta la puerta del Rosario o de Ula.
Los torreones ubicados junto a las puertas desaparecieron a mediados del siglo XIX con el objetivo de mejorar la circulación y los accesos a la Villa. Estas puertas han permanecido en su lugar hasta hace poco, se derribaron entre los años 1950 y 1960. el Toque de queda permaneció vigente hasta esos años. Al anochecer se avisaba del cierre de las puertas mediante treinta y tres toques de campana desde la espadaña de la Casa Consistorial.
