Patrimonio y Turismo
Ayuntamiento
Ciudadano
Agurain On
Agenda Las sublevaciones carlistas
A la muerte de Fernando VII, el 29 de septiembre de 1833, queda como heredera de la corona su hija Isabel,
una niña de tres años, y como regente su viuda María Cristina de las dos Sicilias, de la mano de la cual acceden al gobierno de español los liberales, en cuyo programa figuraban la abolición de los Fueros de las provincias vascongadas y de Navarra, así como la desamortización de los bienes comunales y de la Iglesia. Este planteamiento supone un tránsito brusco del antiguo régimen al nuevo, que no era asumible para amplios sectores, mayoritarios en Euskal Herria. Estos sectores se sublevan, reconociendo como rey de España al hermano del rey fallecido, Don Carlos V, por lo que serán conocidos como carlistas.
Esta época estuvo marcada además por acontecimientos sociales y económicos globales. La crisis económica se produce principalmente debido a la ausencia de modificaciones en el sistema de explotación agrícola, por ejemplo, se produce una sobreexplotación agrícola sin un incremento de la ganadería, que producía el abono, por lo que, aunque se cultiva una mayor superficie, la producción no crece.
Los sublevados se hacen fuertes en la Llanada, a partir de la llamada batalla de Alegría, en la que resultó vencedor el general carlista Zumalakarregi, la cual tuvo lugar los días 25 y 26 de octubre de 1834 entre Arrieta y Alegría, no lejos de Agurain. La guerra finaliza, tras siete años de lucha, debido al agotamiento de los voluntarios carlistas, a la falta de apoyos internacionales y a la traición de los sectores reaccionarios del carlismo, herederos de los antiguos absolutistas, que pactan con el gobierno liberal el llamado Convenio de Bergara. Aunque el 31 de agosto de 1839 los generales de ambos bandos, Espartero y Maroto firmaron la paz con “el abrazo de Bergara”, hasta el 25 de septiembre los carlistas no se rindieron en Agurain a las fuerzas liberales. El castillo de Gebara resistirá hasta el final, siendo volado con barriles de pólvora tras su conquista por el general liberal Zurbano.
Desde 1840 hasta 1872 se vivieron unos años de relativa paz, aunque la rivalidad entre carlistas y liberales se mantuvo constante. En este período hubo una leve mejora económica, que benefició a los más poderosos. Debido a las deudas contraídas por el ayuntamiento de Salvatierra durante la guerra, hubo que vender arbolados y otros bienes comunales y de las Parzonerías a otros municipios.
En las décadas posteriores a la guerra, se construyó el camino real de comunicación con Navarra, que no entraba a la villa por el trazado de la antigua calzada romana, sino por la actual calle Fueros, y el ferrocarril. El trayecto Madrid-Irún se inauguró en 1864.
La Segunda Guerra Carlista (1872-1876) revivió el conflicto socio-político vasco. Los vascos nuevamente apoyaron mayorita-riamente la opción de Don Carlos VII, frente a las sucesivas de Amadeo de Saboya, la I república y Alfonso XII, hijo de Isabel II, impuesto por el golpe de estado del general Martínez Campos. Tras la derrota de los carlistas en 1876 fueron abolidos los Fueros de las provincias vascongadas y de Navarra. Este hecho supuso para los vascos, además de sus consecuencias políticas y económicas, un grave impacto emocional, que les sumió en una época de abatimiento con graves consecuencias, entre ellas un importante retroceso del uso de la lengua vasca.
Agurain se encontró, tras 80 años de guerras, con deudas a las que no podía hacer frente, por lo que tuvo que vender tierras, bosques y molinos. Además, se implantó el sercvio militar obligatorio. Todos estos factores hicieron que muchos jóvenes optaran por la emigración, principalmente a América.
