Alcalde de Salvatierra en la época de la rebelión del Conde de Salvatierra, Pedro López de Ayala, tuvo que organizar la defensa de la villa frente a sus ataques, que los aguraindarras consiguieron repeler. Una vez vencido el conde, por estos hechos Salvatierra recibió del emperador Carlos V el título de "Leal Villa".
Como alcalde y como ciudadano, siempre estuvo a favor de los intereses de la Villa, aun en perjuicio de los suyos propios. Murió en 1538 y en 1569 fue homenajeado en la iglesia de Santa María por la aristocracia de la Villa, ya que en ese año se ganó el pleito, que ya duraba 41 años, planteado por los herederos del Conde, quienes pretendían hacer valer sus supuestos derechos, por cuya sentencia se reconocía a Salvatierra la condición de villa realenga.