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Órganos
Este instrumento ha sido principalmente utilizado como acompañante al canto litúrgico y religioso, no obstante, también se ha interpretado música profana, sobre todo a partir de la invención en el siglo XIX del órgano sinfónico.
La existencia de estos instrumentos en Salvatierra-Agurain, así como en toda Euskal Herria nos llega a partir de documentos redactados por las iglesias que los albergaban, a partir de mediados del siglo XVI. Uno de los organistas con más renombre de la Villa fue Sebastián Iradier, autor de la conocídisma habanera “La Paloma”.
El Convento e las Clarisas posee órgano desde el año 1775. Sin embargo el actual fue construido por Agustín Bernal Korta en 1986. Está compuesto de una consola exenta, dos teclados manuales de 61 notas. El órgano antiguo había sido construido por el organero Domingo Garagalza, conservándose hasta el año 1964. Fue reformado por primera vez en el año 1854 por Luis Cibera, organero residente en la villa. En 1868 Domingo Rodríguez desmonta totalmente este instrumento con el fin de realizar una limpieza general y sustituir los elementos inservibles. Una nueva limpieza y afinación llevada a cabo posteriormente, dañó seriamente este órgano. En 1964 el organero carmelita Honorio del Niño Jesús, revisó el órgano y decidió llevar a cabo una reforma general. Un vez finalizada esta restauración, en 1966, el órgano se ubica en la parte posterior del coro alto, con la fachada mirando hacia el altar mayor. Todo el material sobrante de esta reforma fue desechado. En el año 1975 el mismo organero colocó una consola nueva en el coro bajo, pero debido a problemas de acústica el órgano antiguo quedó definitivamente inservible.
En 1986 se inauguró el nuevo órgano, resultante de la reforma y ampliación efectuada en el antiguo órgano por los profesionales Bernal y Korta de Azpeitia. Forman un instrumento con dos teclados manuales y un pedalier y amplian considerable el órgano original. Posee dos fachadas: la mayor, de cara a la nave central, presenta tubos de Principal; y la pequeña mira hacia el prebisterio y está compuesta por los tubos de Nazario. Además, tiene dos consolas gemelas, una en el coro alto y otra en el bajo.
El órgano de la iglesia de San Juan fue construido por Juan Monturus en 1809. Tiene consola exenta, un teclado manual de 54 notas, teclado de pies de 18 notas, transmisión mecánica de telado y registros. Esta parroquia ha tenido una gran actividad musical y organística, y así lo demuestran las numerosas convocatorias para el cargo de organista a lo largo del siglo XIX. Por otra parte es evidente la existencia de órganos en épocas más antiguas, sin embargo es difícil especificar, ya que casi no existen datos documentados. Las referencias más significativas que se conservan hacen mención de conciertos en las dos parroquias en el año 1688 por el organista Francisco de Urralburu, y a las oposiciones realizadas en 1721, en las que Juan de Icunza se encargará de los órganos de las dos parroquias.
El órgano actual fue encargado en 1803 al organero de origen francés Juan Monturus y la ornamentación de carpintería al maestro arquitecto aguraindarra Gregorio Dambrasas. En 1890 el órgano se encontraba en un estado lamentable de conservación y se solicita al obispo de la diócesis ayuda para la reparación del mismo, que llevaba cerca de 50 años sin utilizarse. Posteriormente, en el año 1907, junto a las obras de reforma general llevadas a cabo en el templo, se realiza una reforma en el órgano. Se introdujeron nuevos juegos con Viola de gamba y Voz celeste, y se anuló la clásica consola de ventana, incluyéndose una exenta mirando al altar mayor. Esta última obra restó personalidad al órgano, ya de por sí muy deteriorado.
En 1578 se encarga al reconocido organista Guillaume de Lupe la elaboración de un órgano para la iglesia de Santa María. Este maestro envía detalladamente el proyecto a la iglesia, y actualmente es el documento más antiguo conservado en Álava sobre las características, composición y construcción de un órgano. En los años 1677 y 1693 se habla acerca del mal estado de conservación del órgano, y en 1700 el arquitecto Tomás Auzmendi (carpintería) y José de Echevarria (tubos) elaboran un nuevo órgano. A partir de 1702 la parroquia recibe una renta anual de 95.000 maravedíes para el mantenimiento del órgano y el sueldo de los organistas.
Más adelante, en el año 1805, según un informe del maestro Juan Monturus el órgano se encuentra en pésimas condiciones, y en 1806 se encarga al organero Manuel Antonio de Carvajal la construcción de un nuevo órgano. La caja y su ornamentación se encomiendan al maestro arquitecto Pascual Dambrasas. Este órgano es el tercero y el último elaborado para esta iglesia, y se conserva hasta nuestros días. Poca información se tiene a partir de su construcción, aunque se supone que se reformó en varias ocasiones, tal y como indica en 1841 el informe de mal estado realizado por Juan Monturus.
