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Peste, incendio y resurgimiento
Las primeras noticias de la peste, llegaron el 4 de abril desde la Corona de Aragón, por lo que comenzaron a tomarse ciertas medidas, como cerrar los accesos a la Villa desde la muralla para impedir el paso de extranjeros, así como prohibir el tránsito de ganado por las calles.
A pesar de estas medidas, la peste afectó de tal manera a Salvatierra, que tuvieron que aumentar el sueldo a los veladores debido a la gran cantidad de cadáveres que había que enterrar. Además, las puertas de las iglesias de San Juan y Santa María tuvieron que ser tapiadas por el “hedor que salía de ellas”. Se estima que el 40% de la población falleció, más de 600 víctimas.
A consecuencia de la epidemia los habitantes más pudientes decidieron refugiarse en las aldeas de los alrededores. Como representación municipal se quedaron el alcalde, el merino, el alguacil y un ayudante con el fin de controlar las calles.
El 1 de Agosto, un incendio destruyó la Villa. El origen del fuego pudo ser fortuito o provocado para acabar con la propagación de la epidemia. Se inició en una casa cercana al Portal de San Juan sobre las 10 de la mañana durando aproximadamente doce horas. El incendio fue tal que las campanas de la iglesia de San Juan llegaron a fundirse. Las viviendas construidas con madera y adobe no pudieron resistir las llamas, en consecuencia no se conservan edificios anteriores al incendio, excepto las parroquias de San Juan, San Martín y Santa María, que eran de piedra, y la denominada Casa de las Viudas, propiedad de Pero Díaz de Santa Cruz. Existe en el subsuelo de intramuros una gruesa capa de ceniza como evidencia de este incendio. Aunque el fuego no eliminó del todo la peste, en noviembre ya no se registran enfermos en la Villa. A consecuencia de esta catástrofe, el Rey Felipe II, eximió a Salvatierra del pago de impuestos. Esto hizo que los habitantes estuvieran dispuestos a reconstruir la Villa según las normas y organización estipulada por la Corte de Madrid. Pero, debido a la demora que esto supuso, algunos de los habitantes empezaron a construir sus viviendas como consideraron oportuno, hecho que en el año 1567 adoptaron la gran mayoría, imitando los modelos de viviendas anteriores, eminentemente medievales.
Tras estos acontecimientos, Salvatierra resurge con fuerza. Se construye lo que hoy es el casco histórico, los habitantes importantes que habían huido por la peste, regresan. Comienza una época de prosperidad y de brillo cultural, con personajes como el escritor Johan Pérez de Lazarraga y el escultor Lope de Larrea.
