Arquitecto nacido en Salvatierra-Agurain y bautizado en la parroquia de Santa María el 12 de noviembre de 1804, residió gran parte de su vida en Madrid.
En su testamento, del 2 de febrero de 1888, influenciado por el carisma y el trabajo del maestro de Agurain, Marcos Sagasti, legó 32.500 pesetas al Ayuntamiento para distribuir entre el maestro y la educación de los niños, el organista y los pobres de la Villa. Además encargó que el último día del año se celebrase misa por su alma y la de su esposa, y que estuvieran presentes tanto el maestro como el organista.